En un sistema de calefacción, el pH se refiere a la medida de la acidez o alcalinidad del agua del sistema. Es un parámetro importante porque el pH del agua puede afectar significativamente al rendimiento, la longevidad y la eficiencia del sistema.
El rango de pH ideal para la mayoría de los sistemas de calefacción suele estar entre 7,0 y 9,0, dependiendo de los materiales utilizados en el sistema. Algunos sistemas con metales específicos (como el aluminio) pueden requerir un rango más controlado, a menudo ligeramente menos alcalino.
Mantener el pH adecuado garantiza que el sistema funcione de manera eficiente, ahorra energía y evita costosos mantenimientos.