Los inhibidores de corrosión, también conocidos como protectores anticorrosión o inhibidores para calefacción central, protegen los sistemas de calefacción central contra la formación de lodos y la acumulación de incrustaciones. Los efectos dañinos de los residuos de corrosión pueden provocar ruidos en la caldera, obstrucciones en los radiadores o las tuberÃas y averÃas en la caldera, además de afectar negativamente a la eficiencia general del sistema.